jueves, 22 de noviembre de 2012

Bajo la luz del probador 
me convierto / en la mujer gorda / de piernas inmensas
que ni su madre diría, desnuda, que es bonita.
Al mirarla
pasa a ser una mujer que no lee
una mujer que no escribe
una mujer que no hace
una mujer que no dice
una mujer que no vale.

Entonces me distancio,
desaparezco, y ni él puede verme,
y me digo
que yo ya era así a los 20 años
y a los 15
y a los 12
y ahora
que ya no puedo cambiar
que voy a ser siempre la mujer gorda
depiernasinmensas
que no importa que me vea, a veces, con sus ojos
                          o que me vea él
que mi madre piense que soy bonita
                          o que lo piensen todos.

Pero salgo, afuera la luz cambia,
me acerco,
y no me miro tanto ni me digo tanto,

y voy apareciendo
                          poco a poco. 

10 comentarios:

  1. Me ha gustado el juego de los grises, muy plástico y bien cogido. Gracias

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  2. Los probadores son una trampa horrible.


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  3. me veo en ese espejo y algún día llegarán "mis ojos".

    achuchón de brazos inmensos.

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  4. Tus versos siempre iluminan
    rincones muy oscuros.

    Agrazodeoso

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  5. ¡Cuánto bonito en esas piernas! Míralas bien, por favor.
    Besos siempre

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  6. Y yo me pregunto... por qué nos sucede eso?
    Un abrazo,
    H.

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