sábado, 31 de diciembre de 2011

El fin del 2011

Me desnudo.
Delante del espejo,
como un ritual.
Despacio. 

Sólo veo mi cuerpo 
desde la cintura hasta la boca.
No hay rostro. 
Pero me reconozco: esa
soy yo.
La que duerme en mi cama cada noche
la que pasea a mi perro cada día
la que come en mi mesa
la que toca mi cuerpo.


Soy yo. 
              Sé 
que soy yo.




Esta noche
sólo celebro mi regreso. 
Ninguna despedida. 

6 comentarios:

  1. Siempre hay que regresar. Es bueno perderse pero sabiendo que alguna vez volveremos ~

    Feliz 2012!
    Un beso o 2 #

    ResponderEliminar
  2. Maravilloso Helena!!!, el poema y el ritual.

    ResponderEliminar
  3. Felicidades, creo que fue Cohen quien dijo que solamente las personas capaces de hacer de las experiencias ( duras) belleza, serían las que habrían elegido el camino hacia la sabiduría.
    Me encantan los poemas, sin retórica, sin adjetivos pretenciosos, desde el alma y desde las entrañas, muchas felicitaciones.

    María

    ResponderEliminar
  4. ninguna despedida. ésa es la meta.

    ResponderEliminar